Siete tipos de ateísmo

Junio 5, 2019

INTRODUCCIÓN. CÓMO SER UN ATEO

El ateísmo contemporáneo es una huida de un mundo sin Dios. La vida desprovista de un poder que pueda asegurar elorden o cierta justicia suprema es una posibilidad aterrado-ra y, para muchos, intolerable. En ausencia de un poder comoése, el devenir humano podría terminar volviéndose caóticoy no habría relato posible que lograra satisfacer la necesidadde darle sentido. Empeñados en huir de esa perspectiva, hayateos que buscan sustitutos del Dios que han desechado. El progreso de la humanidad reemplaza entonces a la creencia enla divina providencia. Pero esa fe en la humanidad sólo tienesentido si da continuidad a ciertos modos de pensamiento heredados del monoteísmo. La idea de que la especie humana vahaciendo realidad unas metas comunes a lo largo de la historiaes un avatar secular de cierta noción religiosa de la redención.

El ateísmo no siempre ha sido así. Junto a los muchos quehan buscado una Divinidad suplente para rellenar el huecoque ocupaba el Dios que nos ha dejado, ha habido quienes hanabandonado el marco del monoteísmo por completo y, conello, han hallado la libertad y la realización personal. En lugar de buscarle un sentido cósmico, se dan por contentos con el mundo tal como lo encuentran.

No todos los ateos, ni mucho menos, han pretendido convertir a otras personas a su visión de las cosas. Algunos han sido respetuosos con las confesiones tradicionales, pues han preferido el culto a un Dios que consideran ficticio antes queuna religión de la humanidad. La mayoría de ateos actuales, sin embargo, son liberales que creen que la especie está avanzando gradualmente hacia un mundo mejor; pero el liberalismo moderno es un brote tardío de la religión judeocristiana, y lo cierto es que, en el pasado, la mayoría de ateos no eran liberales. Algunos se deleitaban en la majestuosidad del cosmos. Otros, en los pequeños mundos que los seres humanos creanpara sí mismos. 

Aunque hay ateos que se autodenominan librepensadores, para muchos el ateísmo es hoy un sistema cerrado de ideas. Tal vez sea ésa su característica más seductora. Cuando revisamos otros ateísmos más antiguos, nos damos cuenta de que algunas de nuestras más firmes convicciones –laicaso religiosas– son harto cuestionables. Si esa posibilidad nos molesta, puede que lo que andemos buscando no sea libertadde pensamiento, sino libertad para no pensar. Pero si estamos dispuestos a dejar atrás las necesidades y esperanzas que muchos ateos actuales han arrastrado consigo desde el monoteísmo, a lo mejor llegará un momento en que nos daremos cuentade que, con ello, nos estamos quitando un peso de encima. Algunos ateísmos antiguos son opresivos y claustrofóbicos, como lo es buena parte del ateísmo presente. Otros pueden ser refrescantes y liberadores para cualquiera que quiera adquiriruna perspectiva nueva del mundo. De hecho, por paradójicoque parezca, algunas de las formas más radicales de ateísmo pueden no diferir mucho, en última instancia, de ciertas variedades místicas de la religión. 

Definir el ateísmo es como intentar condensar la diversidad de las religiones en una única fórmula. Siguiendo lo que escribiera el poeta, crítico y exaltado ateo William Empson,yo sugeriré que un componente esencial de conceptos como «religión» y «ateísmo» es el hecho de que pueden poseer múltiples significados. Ni la religión ni el ateísmo poseen elemento alguno que pueda considerarse una esencia. Por tomar prestada una analogía formulada en su día por el filósofo austrobritánico Ludwig Wittgenstein, se parecen más a familiasextensas en las que se aprecian parecidos reconocibles entre sus miembros, pero en las que éstos no poseen una sola característica en común. En esta idea se inspiró el pragmatista estadounidense William James para escribir Las variedades de la experiencia religiosa, el mejor libro sobre religión jamás escrito por un filósofo y una obra de la que Wittgenstein era gran admirador.

Aun así, quizá sea útil aventurar una definición provisional de ateísmo, aunque sólo sea por señalar cuál será más o menos el derrotero de este libro. Pues, bien, yo postulo de entrada que un ateo es alguien para quien la idea de una mentedivina creadora del mundo no tiene utilidad ni sentido alguno. Visto así, el ateísmo no quiere decir gran cosa. Simplemente significa la ausencia de la idea de un dios creador.

Hay precedentes de concepciones parecidas del ateísmo. En el mundo europeo antiguo, el ateísmo significaba la negativa a participar en las prácticas tradicionales con las que se honraba a los dioses del panteón politeísta. Los cristianoseran considerados «ateos» (del griegoatheos, es decir, «sindioses») porque rendían culto a un solo dios. Entonces, comoahora, el ateísmo y el monoteísmo eran dos caras de la misma moneda.

Si concebimos el ateísmo de ese modo, veremos que no equivale a un rechazo de la religión. Para la mayoría de seres humanos, la religión siempre ha consistido más en un conjunto de prácticas que en unas creencias. Cuando a los cristianos del Imperio romano se les obligaba a seguir la religión de Roma (religion en latín), lo que se les ordenaba en realidad era que observaran las fiestas y ceremonias romanas, que participaran en actos de culto a los dioses paganos, pero no se les exigía nada en términos de creencia. La palabra «paganos»(pagani) es un invento cristiano que se aplicó a partir de comienzos del siglo IV a quienes seguían aquellas prácticas. El«paganismo» no era un credo –las personas a las que por aquel entonces se calificaba de paganas no concebían la ideade herejía, por ejemplo–, sino un batiburrillo de ritos.

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